Propiedad Ejidal: Se le reconoce como aquella forma de propiedad en que un determinado número de
personas conforma un ejido que no es otra cosa que una porción de tierra destinada a la producción agrícola
o ganadera por aquellas personas que se encuentran unidas a dicha organización, y que tiene como
característica que solamente pueden ser propiedad de los miembros del ejido y hasta en un 5% de la
totalidad del mismo para cada uno.
El ejido es una sociedad mexicana de interés social, integrada por campesinos mexicanos de nacimiento, con
un patrimonio inicial constituido por las tierras, bosques y aguas que el estado le entrega gratuitamente en
propiedad inajenable, intransmisible, inembargable e imprescriptible; sujeto a su aprovechamiento y
explotación a las modalidades establecidas en la ley, bajo la dirección del estado en cuanto a la organización
de su administración interna basada en la cooperación y la democracia economica ,y que tiene por objeto la
explotación y el aprovechamiento integral de sus recursos naturales y humanos , mediante el trabajo personal
de sus socios en su propio beneficio , la liberación y la explotación en beneficio de terceros en su fuerza de
trabajo y del producto de la misma, y la elevación de su nivel de vida social, cultural y económico.
Bienes que pertenecen al ejido
La resolución presidencial fundamenta el patrimonio (tierras, montes, pastos aguas y demás bienes) de los
núcleos de población ejidal . Que mediante la ejecución de dicha resolución, otorga al ejido propietario la
calidad de poseedor de esos bienes o se le confirma, si el núcleo ejidal disfrutaba de la posesión provisional.
La resolución presidencial y los bienes que adquiere el ejido posibilitan la clasificación del patrimonio ejidal
en los siguientes apartados:
- · Individual: comprende la parcela, los solares con una extensión máxima de 2,500m2 y en los ejidos
colectivos un predio para granja familiar, con una superficie máxima de dos hectáreas(Art. 63, 93 y 140)
- · Colectivo: es valido para los ejidos que tienen ese sistema de organización productiva social(Art. 135)
Común: engloba el uso y aprovechamiento de las aguas para el riego de las tierras ejidales, igualmente los
pastos, bosques y montes (Art. 56y 65)
Social: considera la parcela escolar igual a una unidad de dotación y la unidad agrícola industrial para la
mujer(Art. 101 y 103)
Recursos no agrícolas, ni pástales, ni forestales: comprende los que se puedan explotar en forma industrial y
comercial por el ejido, para fines turísticos, pesqueros y mineros.
Estructura del ejido.
Está compuesto de la siguiente manera:
- · La zona de cultivo dividido en parcelas
- · La zona de urbanización
- · La zona escolar (mínimo una escuela.)
- · La zona de tierras comunales, donde solo los campesinos podrán hacer uso de ellas.
Características del ejido.
- · es inalienable − nadie puede quitar la tierra a ese núcleo campesino.
- · Inembargable − nadie puede embargar la tierra para hacer efectivo el pago de una deuda.
- · Indivisible − que no puede subdividirse o fraccionarse.
- · intransmisible − no se puede transmitir bajo ningún motivo o bajo ninguna condición.
_ Tipos de ejido.
- · ejido agrícola − dedicado al cultivo
- · ejido ganadero − dedicado a la cría de ganado
- · ejido forestal − dedicado a la explotación de los bosques
LA CARICATURA DE PACO CALDERÓN DE HOY ES UNA PERITA EN DULCE JUNTO A ESTE ARTÍCULO FULMINANTE DE JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ QUE SEÑALA LA MEZQUINDAD DE EBRARD, EL PEJÍTIMO Y SUS DISCÍPULOS MÁS MEDIOCRES. QUIEN NO CONOCE LA CARICATURA, SE LA MANDO!!!
EXCELSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ 29/04/09
Influenza, protagonismo, mezquindad
Como si el Distrito Federal fuera una ínsula que pudiera tener políticas sanitarias diferentes a las del resto del pais.
Cuando hace exactamente una semana comenzaron a confirmarse las informaciones sobre la posibilidad de una epidemia de influenza de origen desconocido, las fuerzas políticas y los distintos niveles de gobierno actuaron con seriedad y responsabilidad, incluso una página web muy cercana al EPR se dedicó el fin de semana a reiterar las indicaciones de la Secretaría de Salud y pidió colaborar con ellas. Pero han pasado los días y el protagonismo y la mezquindad que suelen caracterizar a nuestras fuerzas políticas han, desgraciadamente, reaparecido.
Uno de los actores que cambió en forma notable su actitud en las últimas 48 horas es el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, no sólo por la insistencia de proporcionar
ruedas de prensa por su lado y tomar decisiones en forma autónoma (como si la ciudad fuera una ínsula que pudiera tener políticas sanitarias diferentes a las del resto del país o si la epidemia fuera controlable de forma distinta en los límites del Periférico), sino también por un afán de protagonismo político difícil de disimular. Para colmo, algunos de sus funcionarios, que actuaron con notable retraso al inicio de la epidemia, adoptan decisiones tan espectaculares como inútiles, con miras a demostrar que se están haciendo cosas “diferentes”, como el cierre de restaurantes, que no tiene ningún sentido ni epidemiológico ni preventivo. Entre otras razones porque se permite que los mismos transporten comida para llevar o se compre en ellos y se coma en otro sitio y, sobre todo, porque no se prohíben los principales focos contaminantes en ese ámbito en la ciudad, es decir, los puestos de comida instalados, sin control alguno, en las calles. La diferencia es que estos últimos son de los grupos clientelares del GDF.
Y no se trata de saber quién es más duro ni de inventar el hilo negro. Para abordar una epidemia de este tipo existe un protocolo internacional de procedimientos, establecido por la Organización Mundial de la Salud, que se está aplicando en forma estricta. La diferencia es que esos protocolos se deben aplicar por los gobiernos federales a través de comités que centralizan los esfuerzos: por esa razón, en Estados Unidos, un país mucho más federalizado que el nuestro, el control lo tiene la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y no los gobernadores de Nueva York, California, Ohio o Texas, donde se han presentado casos de este nuevo tipo de influenza. Se adoptan medidas que deben ser seguidas en cada uno de los estados y éstos cumplen con rigurosidad las decisiones federales, precisamente porque se está en una situación de emergencia. En nuestro caso, ese consejo también existe, lo encabeza el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos (que ha jugado un magnífico papel en todo este proceso y demostrado, entre otras cosas, que la Secretaría estaba preparada para afrontar la situación), y todos los estados han respondido correctamente a las indicaciones de allí emanadas… salvo en las últimas horas el GDF, a cuyo jefe de Gobierno alguien le debe haber comentado que ante la crisis quedaba fuera de la jugada política y está haciendo lo que sea para recuperar protagonismo. Ni Marcelo de los Santos, de San Luis Potosí, ni Enrique Peña Nieto del Estado de México, las otras dos entidades con mayores problemas, han buscado un espacio protagónico ante una situación tan delicada y que requiere esfuerzos altamente centralizados. Pero sí lo ha hecho, una y otra vez, Marcelo Ebrard. Y adopta, entonces, medidas unilaterales y en muchos sentidos absurdas, porque ni siquiera se dan en un contexto coherente, como el cierre de restaurantes. ¿Con base en qué, si esas medidas no están contempladas en la actual fase de la epidemia, en ninguno de los protocolos de la OMS? ¿O acaso debemos esperar que intente declarar una cuarentena en el DF en las próximas horas?
Pero si en Ebrard hay un infundado protagonismo, en otros actores, en general ligados al
lopezobradorismo, lo que existe es una mezquindad inadmisible, que debería ser condenada por la sociedad. ¿Cómo puede la senadora Yeidckol Polevnsky decir que la epidemia es un invento panista para distraer a la gente ante la situación de hambre y crisis que se vive en el país, acordada con los grandes laboratorios para vender más medicamentos?, ¿cree la senadora que los gobiernos de Estados Unidos, Canadá, el resto de América Latina y la Unión Europea, que la OMS y muchas otras instituciones nacionales e internacionales que están involucradas y participando activamente en el monitoreo y el control de la epidemia son parte de este complot “panista” o simplemente los cree, a ellos y a nosotros, idiotas? No tiene derecho la senadora a decir algo con tal grado de falsedad e irresponsabilidad.
Pero no es un hecho aislado. Ante la epidemia, volvió a aparecer el inefable, impresentable, Gerardo Fernández Noroña, ahora con la intención, en plena epidemia, de clausurar “simbólicamente” las instalaciones de la Secretaría de Salud federal. ¿Por qué? Quién sabe, el hecho es que en otras condiciones ello merecería no sólo una dura condena ciudadana, sino también penal. A nadie se le permitiría ni nadie lo aceptaría, por ejemplo, que hoy en plena crisis epidemiológica se intentara “
clausurar simbólicamente” las oficinas de la OMS en Ginebra. Según Ricardo Monreal, más moderado, las medidas adoptadas en realidad son políticas, porque no resultan necesarias: son para generar pánico y tener utilidad política. Es obvio que López Obrador, que no ha dado la cara en todos estos días, ya ordenó boicotear los esfuerzos de control de la epidemia, quizá porque éstos ya van bien encaminados, si no fuera así, ¿de qué otra forma se comprendería la paranoia conspirativa que ha caracterizado esta semana a su más cercano medio de comunicación? Tarde o temprano tendrá que haber un castigo social a tanta irresponsabilidad.
——————————————————————————– México enfermo por Denise Dresser 4 May. 09 Ciudadanos acuartelados. Tapabocas omnipresentes. Calles vacías. Escuelas cerradas. País enfermo. México asolado por la influenza, buscando cómo curarla; México varado por un virus letal, intentando contener sus peores efectos. Pero mientras la mayor parte de los mexicanos centra su atención en los estragos producidos por una granja porcina en Veracruz, poco entiende la otra gran enfermedad. La epidemia que recorre el Congreso y afecta a sus miembros. La infección viral que debilita a los diputados, somete a los senadores, y convierte a la clase política en un grupo de hombres y mujeres sin columna vertebral. Seres febriles con síntomas compartidos. Seres inermes que protegen privilegios empresariales en vez de promover derechos ciudadanos. Demostrando cuan contagiados están cuando aprueban con 295 votos a favor, cero en contra y cero abstenciones una iniciativa que permitiría las “acciones colectivas” que -en teoría- otorgarían poder a consumidores indefensos ante abusos de compañías públicas y privadas. Pero en México, el virus que produjo la llamada “Ley Televisa” sigue vivo y la reforma mal diseñada es un signo más del mal que no hemos podido erradicar. Una epidemia enraizada en la incapacidad del Congreso para entender su papel como promotor del interés público. Otra vez, como ocurrió en el 2006 frente a las televisoras, los diputados cedieron. Otra vez, como en aquella coyuntura la élite empresarial logró su objetivo: evitar que los ciudadanos defiendan sus derechos, promuevan sus intereses, participen como sujetos plenos y no como objetos tutelados. Porque hay muchos otros países -Colombia, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Ecuador, Costa Rica, España, toda Europa, Canadá y Estados Unidos- que reconocen el derecho de sus ciudadanos a defenderse colectivamente. A organizarse a través del llamado “class action” como el que encabezó la famosa Erin Brockovich contra una empresa contaminante. A demandar a una compañía que ofrece malos servicios o impone cobros indebidos o daña el medio ambiente o produce daños a la salud. Pero en México, la clase política le sigue negando ese derecho ciudadano a sus habitantes y acaba de demostrarlo. En México, ser consumidor es ser indefenso. Invisible. Impotente. Ciudadano al que se le exige participar pero se le niegan los caminos para hacerlo. Es vivir con la frustración cotidiana que entraña recibir un cobro de luz exorbitante, un recibo telefónico estratosférico, un estado de cuenta bancario ininteligible. Es vivir con el enojo compartido ante las gasolineras tramposas, los medidores amañados, las compañías que optan por abusar de consumidores en lugar de generar su lealtad mediante buenos servicios y productos. Es vivir sabiendo que no hay instrumentos con los cuales pelear contra todo eso, porque el gobierno no lo permite, los empresarios no lo toleran, la Profeco no cumple con su función y la Condusef tampoco. En la iniciativa recién aprobada, sólo el gobierno podrá iniciar las acciones colectivas en contra de sí mismo o de empresas cuyo comportamiento considera cuestionable. Y eso equivale a encargarle el gallinero a los zorros. Equivale a colocar la defensa de derechos ciudadanos en manos de quienes quieren cercenarlos. La conducta de los congresistas no es novedosa pero sí sorprendente; uno pensaría que la experiencia enfermiza de la “Ley Televisa” habría generado anticuerpos. Habría vacunado a los partidos contra procesos que los convierten en correa de transmisión de microbios que paralizan a México. Pero parecería que no es así y la razón se encuentra en el foco del contagio. En el lugar de donde surge esa infección mutante que afecta a demasiadas iniciativas legislativas: la cúpula del Consejo Coordinador Empresarial. Las empresas que enviaron cabilderos para diseminar el virus ante el cual tantos sucumbieron. Un sector corporativo de miras cortas y vetos pesados. Una clase empresarial incapaz de comprender que al limitar las “acciones colectivas” condena a México a la mediocridad económica, al proteger a compañías con pocos incentivos para innovar y muchas oportunidades para expoliar.Una clase empresarial incapaz de entender que al colocar tapabocas a la participación ciudadana promueve todo aquello que tanto asustó a las élites en la elección del 2006. La polarización. La insatisfacción. El resentimiento. Sin duda México está enfermo. Pero su padecimiento va más allá de la influenza actual. Tiene que ver con el control de arriba hacia abajo, con la exclusión de muchos por pocos, con los privilegios económicos que leyes -como la recién aprobada- buscan perpetuar. Y la única vacuna posible es aquella que asegure derechos plenos a una ciudadanía que todavía no los tiene. El único antiviral contra la impunidad es la acción ciudadana. El único diagnóstico útil es aquel que, como escribió Sigmund Freud, “nos obliga a mirarnos el alma, conocernos, entender por qué la enfermedad estaba destinada a surgir, y quizás entonces curarla”. Es lo malo de tener como presidente a un empleado de Carlo$ $lim
TLALTENCO LIBRE
LA BOLSA DE PAPAS
cronica
UNA COMPAÑERA PUDO VISITAR A LETY Y ESCRIBIO LA SIGUIENTE CRÒNICA,
POR FAVOR LEANLA Y DIFUNDANLA POR EL MUNDO. MUCHAS GRACIAS.
CRÓNICA DE LA BOLSA DE PAPAS: EL ENCIERRO DE
LETY EN EL EJIDO DE SAN FRANCISCO TLALTENCO
Es la una en la tarde, nos encaminamos una compañera, el fotoreportero, la fotógrafa y yo hacia lo que fuera La Caseta. Los granaderos al vernos intentan detenernos. Le pido al fotoreportero que saque su identificación y su cámara. Al percatarse de ello, los granaderos titubean e intentan preguntarnos algo pero el fotoreportero muy astutamente les dice:
- Buenas tardes.
- ¡Buenas tardes!, al unísono responden.
Continuamos nuestro recorrido unos 200 metros más hacia el ejido; en el pequeño bunquer donde están los granaderos nos paramos y la compañera grita:
- – ¡Leetyy! ¡Leetyy!
Justo atrás de nosotros está un camión de granaderos arriba de donde estaba La Caseta. Chiflamos por algunos segundos y por fin voltea una jovencita de 16 años que esta lavando sus trastes. Hay otros granaderos dentro del predio que inician murmullos y luego imitan nuestro chiflido. En un ademan de burla. “Sáquenme una foto”, argumentan entre risas, “estos me quieren golpear”. Se siguen riendo. Aprieto los dientes de rabia, quisiera ofenderlos pero me detengo.
Al comprobar la jovencita quienes somos hace ademanes de saludo y nosotros nos encaminamos hacia la vereda que atraviesa lo que hace apenas tres días era un canal que contenía agua del ejido. Sale de su casa Lety y se acerca a los límites donde nos separa una cerca de alambres de púas. A un costado en una casucha improvisada nos observan más granaderos.
Nos acercamos más. La compañera que nos acompaña abraza con mucha fraternidad entre los alambres de púas a Leticia y le comenta muy quedo:
- Te traje hoy solamente papas…
Entre los alambres le pasa una bolsa pequeña con papas y otra de cebollas. Y luego le dice:
- Estos compañeros son fotoreporteros y vienen a cerciorarse que están ustedes aquí.
- Nosotros solo podemos tomar fotografías, ese es nuestra labor. Dice él.
- Esta bien las imágenes no engañan. Comenta alguien.
Leticia permanece ensimismada, se recarga en uno de los postes que se extiende a la orilla del predio en los que se apila la cerca de púas. Aprieta con fuerza las bolsas de comida. Sus labios secos intentan sonreír. Antes de esto ella se veía reluciente y oliendo siempre a perfume. Ahora su rostro se ve cansado y polvoriente y trae la ropa y los zapatos llenos de tierra. La compañera que le lleva las papas dice que la ve entera. Y le da ánimos. Ella no habla nada. Yo la veo triste y me duele verla entre los alambres de púas. Los fotoreporteros no dejan de activar su cámara. Yo saco mi cámara y tomo algunas fotos.
- Ojalá –dice alguien- los puedan llevar a la casita que esta aquí derecho, señalando al sur, pues parece que ahí esta viviendo otras personas, que no se han salido y parece que también hay niños pues se escuchan sus voces. También pueden fotografiar como se llevaron varias de las cajas de jitomate y las echaron en esta parte, -señalando al norte- para tapar el canal. Voy a preguntarles a ellos si pueden pasar.
Se acerca a uno de los granaderos que se encuentran recostados en la carpa improvisada, uno de ellos se adelanta a alcanzar a un hombre medio robusto de aspecto fuerte que se acerca:
- ¿Nos puede permitir pasar?- dice el fotoreportero- a tomar algunas fotografías, tenemos una cita con la señora Leticia para observar cómo esta viviendo.
- Entren por la puerta principal –contesta un granadero.- es mejor. No los puedo dejar pasar, no es nada personal pero entiendan.
- Claro – contesta el fotoreportero.- nosotros entendemos que es tu trabajo. ¿Dónde esta la puerta?
- De aquel lado- dice el granadero- donde se ve que están los tráiler. ¿Si van a ir? Para acercarme y hablar con quien puede autorizar.
- Si, vamos. –dice el fotoreportero.-
- Ahorita nos vemos… – le decimos a Lety, en una especie de despedida.
Empezamos a bajar nuevamente entre el canal y nos atoramos con el alambre de púas, y nos encaminamos a la salida. No nos van a dejar entrar, así nos engaña, pero vamos no perdemos nada y a lo mejor nos dejan entrar.
Nos salidos de lo cercado y caminamos hacia la Av. Tláhuac, Ahí tomamos el microbús. Desde éste vimos al granadero caminar rumbo a la única puerta de acceso al predio. Nos bajamos frente a la entrada llamada El Triangulo. Después de esperar cerca de 10 minutos vemos como el granadero se acerca a uno de los uniformados y este a un hombre, alto de tez morena clara, que sale de manera bastante altiva, esperando que plantemos nuestra necesidad.
- Tengo una cita con la señora Leticia- dice el Fotoreportero- y como la puerta por donde acostumbro acceder ya no existe y propiamente la única forma de entrar es por esta puerta pues venimos hasta aquí para poder acceder a su domicilio.
Mientras el fotoreportero estaba planteando esta situación, mucho antes de terminar, el hombre ya estaba negando con la cabeza y al terminar él compañero de hablar ratificó la negativa. No pudimos pasar. Tampoco pudimos pasar a ver Félix.
Atentamente: Juana
TLALTENCO REBELDE!!!!!!!!!!!!!!!
UNIÓN DE PUEBLOS ORIGINARIOS DE LA CIUDAD DE MÈXICO
p.d. la chica que me da la crònica me pidio que se le citara. Haz lo mismo compañero…